Los políticos nos aleccionan a seguir esforzándonos como colaboración a las políticas progresistas.
No entiendo en qué consiste ese progreso si con ello nos recortan los salarios, nos recortan libertades, menguan los puestos de trabajo, suben los precios de los servicios básicos, todos esos que sin ellos sería como vivir en la miseria, y todo eso, vaya por Dios, en nombre del progreso.
Oiga, me parece muy bien eso del progreso, pero créame, prefiero otro sistema de gobierno que no desee progresar tanto, sin con ello mengua el paro, los salarios crecen sin perder poder adquisitivo, si el gobierno no se inmiscuye en mi vida privada, y que no quiera jugar un papel paternalista que me impida vivir a mi aire.
No importa mucho cómo se llame ese otro gobierno, pero, ¿qué más da si con ello conseguimos vivir tranquilos y con ilusión en el futuro?
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
MEZCLAR IDIOMAS
Nos hemos acostumbrado a oír palabras, cuando no frases completas en inglés que, al parecer, ya no nos sorprende a nadie la mezcolanza, por no decir la decadencia del idioma, lamentablemente.
En parte es el resultado de nuestro proceder de los últimos años que, pese a que no hacemos más que criticar y menospreciar constantemente a EEUU, enviamos allí a nuestros vástagos a que aprendan su cultura y naturalmente su idioma, y cuando regresan, unos con la lección aprendida y otros no tanto, les falta el tiempo para mostrar sus conocimientos.
De muchos de estos últimos se podría decir aquello de: "dime de qué presumes y..." porque aparte de repetir insistentemente el obligado "okey" o colocar de vez en cuando alguna palabra como "missing" o similar, poco más podrían aportar, pero, claro, con ello se sienten puestos al día, convencidos de que también los demás les consideran muy avanzados y cultos, que es lo que importa.
A mí me chirrían los oídos cuando oigo hablar así, pero como estamos en la era de la autopromoción, comprendo que la gente que siente la imperiosa necesidad de mostrar lo que posee, le resulte difícil resistirse.
En parte es el resultado de nuestro proceder de los últimos años que, pese a que no hacemos más que criticar y menospreciar constantemente a EEUU, enviamos allí a nuestros vástagos a que aprendan su cultura y naturalmente su idioma, y cuando regresan, unos con la lección aprendida y otros no tanto, les falta el tiempo para mostrar sus conocimientos.
De muchos de estos últimos se podría decir aquello de: "dime de qué presumes y..." porque aparte de repetir insistentemente el obligado "okey" o colocar de vez en cuando alguna palabra como "missing" o similar, poco más podrían aportar, pero, claro, con ello se sienten puestos al día, convencidos de que también los demás les consideran muy avanzados y cultos, que es lo que importa.
A mí me chirrían los oídos cuando oigo hablar así, pero como estamos en la era de la autopromoción, comprendo que la gente que siente la imperiosa necesidad de mostrar lo que posee, le resulte difícil resistirse.
jueves, 2 de diciembre de 2010
EL GOTEO DE LAS PÉRDIDAS
Hace ahora unos doscientos años las provincias de ultramar comenzaron a desligarse de la corona de España, cuando los gobernantes, indolentes, preocupados en su propia existencia, lo asumieron como mal menor. Eso sí, con muchas lamentaciones y echando la culpa a terceros.
Cien años más tarde se repetía la situación y España era obligada a dejar el Caribe y Oceanía, mientras el gobierno español andaba a la greña con sus adversarios, echándose los trastos a la cabeza y dejando aquellas provincias a la suerte de Dios.
El siglo XX se caracterizó con un goteo constante de pérdidas de las provincias que todavía manteníamos en África, mientras los gobiernos de la época andaban más ocupados en su propia promoción que otra cosa.
Entre tanto, actualmente, los gobiernos de España, siguiendo la tradición, andan a la greña con la oposición, siguen ocupándose se sus propios intereses, mientras las dos últimas provincias españolas en el norte de África peligran de ser absorbidas por el país que las reclama, ante la desidia de nuestros gobernantes.
Siguiendo la trayectoria es fácil aventurar sin riesgo a equivocarse, que estas dos provincias pronto dejarán de ser España.
Y lo peor, a no tardar, no solamente las Canarias estarán en la cuerda floja, sino que el sur de España comenzará a peligrar, mientras nuestros gobernantes seguirán a la greña entre ellos, nos entretendrán con esos interesantes programas de televisión que nos ofrecen y, como dicta la tradición, no cesarán en sus esfuerzos por alimentar sus panzas.
Cien años más tarde se repetía la situación y España era obligada a dejar el Caribe y Oceanía, mientras el gobierno español andaba a la greña con sus adversarios, echándose los trastos a la cabeza y dejando aquellas provincias a la suerte de Dios.
El siglo XX se caracterizó con un goteo constante de pérdidas de las provincias que todavía manteníamos en África, mientras los gobiernos de la época andaban más ocupados en su propia promoción que otra cosa.
Entre tanto, actualmente, los gobiernos de España, siguiendo la tradición, andan a la greña con la oposición, siguen ocupándose se sus propios intereses, mientras las dos últimas provincias españolas en el norte de África peligran de ser absorbidas por el país que las reclama, ante la desidia de nuestros gobernantes.
Siguiendo la trayectoria es fácil aventurar sin riesgo a equivocarse, que estas dos provincias pronto dejarán de ser España.
Y lo peor, a no tardar, no solamente las Canarias estarán en la cuerda floja, sino que el sur de España comenzará a peligrar, mientras nuestros gobernantes seguirán a la greña entre ellos, nos entretendrán con esos interesantes programas de televisión que nos ofrecen y, como dicta la tradición, no cesarán en sus esfuerzos por alimentar sus panzas.
jueves, 25 de noviembre de 2010
LAS CRITICAS
Se hacen muchas críticas contra el presidente del gobierno español, José Luís Rodriguez Zapatero, y desde hace mucho tiempo. Creo que forma parte del juego político o, como se suele decir, está incluido en el sueldo.
Al principio reconozco que muchas de esas críticas me parecían exageradas, pero con el tiempo he venido observando que las tiene merecidas. No digo todas, porque no las conozco todas, pero sí todas las que conozco.
Una que me atañe muy de cerca es la que escuché hace unos días.
Se tildaba a nuestro presidente de cobarde, por cebarse en los pensionistas, colectivo indefenso que, a pesar de ser cuantioso, anda muy disperso sin unión ni organismo que lo represente, y no abordar de una vez por todas la ley laboral en la que se incluye trabajar hasta los 67 años. Todo, terminaba la crítica, por no enfrentarse a los sindicatos.
¿Justo? ¿Exagerado? Lo trágico es que no es la única crítica que se le hace al presidente, y al parecer, insisto, cada vez con más razón.
Al principio reconozco que muchas de esas críticas me parecían exageradas, pero con el tiempo he venido observando que las tiene merecidas. No digo todas, porque no las conozco todas, pero sí todas las que conozco.
Una que me atañe muy de cerca es la que escuché hace unos días.
Se tildaba a nuestro presidente de cobarde, por cebarse en los pensionistas, colectivo indefenso que, a pesar de ser cuantioso, anda muy disperso sin unión ni organismo que lo represente, y no abordar de una vez por todas la ley laboral en la que se incluye trabajar hasta los 67 años. Todo, terminaba la crítica, por no enfrentarse a los sindicatos.
¿Justo? ¿Exagerado? Lo trágico es que no es la única crítica que se le hace al presidente, y al parecer, insisto, cada vez con más razón.
domingo, 7 de noviembre de 2010
LAS DIETAS
Nunca antes hemos visto tantas personas obesas en España - ni tampoco en otros lugares, que tan diferentes no somos - y al mismo tiempo tampoco hemos escuchado tantos consejos sobre nuestra dieta.
Constantemente estamos siendo bombardeados de recomendaciones de lo que debemos ingerir para vivir más años, mantenernos más ágiles, más saludables y con mucho mejor aspecto. Y no obstante, seguimos engordando.
Escuchando tantas recetas maravillosas, y novedosas, como escuchamos actualmente, uno se pregunta cómo ha sido posible que la Humanidad haya llegado hasta aquí.
Y lo peor es que pocos, sigan las reglas prodigiosas que nos marcan los gurús de la salud o no hagan caso de ellas, pocos, digo, llegan a cien años de vida.
Mecáchis, ¡tanto esfuerzo para esto!
Pero démonos por satisfechos si las consecuencias no pasan de ahí, porque conocí a un hombre, pobre, acabó loco. Y todo por seguir los dichosos consejos al pie de la letra. Claro, él era muy influenciable.
Una vez escuchó decir que beber dos vasos de agua en ayunas ayuda a evacuar facilmente. Y lo puso en práctica. Algún tiempo más tarde le pregunté por los resultados y el hombre, resignado, confesó que no notaba gran cosa, pero que no era su intención abandonar. Al parecer, además de influenciable, también era un hombre de fe.
Después leyó en alguna parte que comer dos nueces en ayunas ayuda a prevenir el colesterol. Y lo puso en práctica de inmediato. Sin dejar de tomar sus dos vasos de agua, claro. Con ello comenzaron sus contradicciones, pero aún eran livianas.
Cuando oyó decir lo saludable que era un zumo de naranja en ayunas, no se lo pensó dos veces y enseguida se puso manos a la obra... y a partir de ese momento comenzó a hacerse un lío. Y para justificar su propio engaño, cada día alternaba sus ingestas.
El hombre, no obstante, siguió escuchando consejos y, cada vez con mayor voluntad los ponía en práctica. Beber mucha agua al día para no deshidratarse, comer productos antioxidantes, ingerir vegetales y abandonar la carne; no obstante comer carne porque contiene las proteinas necesarias...
Constantemente estamos siendo bombardeados de recomendaciones de lo que debemos ingerir para vivir más años, mantenernos más ágiles, más saludables y con mucho mejor aspecto. Y no obstante, seguimos engordando.
Escuchando tantas recetas maravillosas, y novedosas, como escuchamos actualmente, uno se pregunta cómo ha sido posible que la Humanidad haya llegado hasta aquí.
Y lo peor es que pocos, sigan las reglas prodigiosas que nos marcan los gurús de la salud o no hagan caso de ellas, pocos, digo, llegan a cien años de vida.
Mecáchis, ¡tanto esfuerzo para esto!
Pero démonos por satisfechos si las consecuencias no pasan de ahí, porque conocí a un hombre, pobre, acabó loco. Y todo por seguir los dichosos consejos al pie de la letra. Claro, él era muy influenciable.
Una vez escuchó decir que beber dos vasos de agua en ayunas ayuda a evacuar facilmente. Y lo puso en práctica. Algún tiempo más tarde le pregunté por los resultados y el hombre, resignado, confesó que no notaba gran cosa, pero que no era su intención abandonar. Al parecer, además de influenciable, también era un hombre de fe.
Después leyó en alguna parte que comer dos nueces en ayunas ayuda a prevenir el colesterol. Y lo puso en práctica de inmediato. Sin dejar de tomar sus dos vasos de agua, claro. Con ello comenzaron sus contradicciones, pero aún eran livianas.
Cuando oyó decir lo saludable que era un zumo de naranja en ayunas, no se lo pensó dos veces y enseguida se puso manos a la obra... y a partir de ese momento comenzó a hacerse un lío. Y para justificar su propio engaño, cada día alternaba sus ingestas.
El hombre, no obstante, siguió escuchando consejos y, cada vez con mayor voluntad los ponía en práctica. Beber mucha agua al día para no deshidratarse, comer productos antioxidantes, ingerir vegetales y abandonar la carne; no obstante comer carne porque contiene las proteinas necesarias...
LA BRECHA
Llevamos ya mucho tiempo viendo cómo se deteriora la relación entre los españoles. Los insultos son cada vez más ofensivos y la brecha más profunda. Lástima. Es ese abismo que va colocando irremisiblemente a cada uno a un lado, alejándolo del vecino, del compañero de trabajo y hasta de algún familiar que otro. Lamentablemente algo que ya hemos visto.
Y todo eso sin que ningún personaje público sea capaz de poner orden ni en su casa.
Y ha llegado a ser tan lamentable nuestra situación que comienzan a aparecer voces que presagian lo peor. En todos los sentidos. Social y económicamente. Unos factores que unidos, nos arrastran, primero a la pobreza y a continuación al enfrentamiento. Porque, a ver quién es el guapo que se atreve a recomendar - y digo recomendar y no exigir - a los caudillos regionales de reducir sus desenfrenos. Exigencias que a veces ofenden a los demás, y despilfarros que avergüenzan.
Y a pesar de que muchos no lo crean, también esta época pasará, por la sencilla razón que de no hay nada eterno y, aunque no sabemos ni cómo ni cuando, lo que sí es cierto es que seremos juzgados por las generaciones venideras.
Es cierto que en primer lugar lo serán los responsables, los figurines que han asumido arrostrar la responsabilidad de dirigir los destinos del pueblo, pero no nos engañemos, también nosotros, los de a pie, y aunque de forma colectiva, recibiremos una calificación que, mucho quisiera equivocarme, no será la mejor. Por torpes y por rencorosos.
Y todo eso sin que ningún personaje público sea capaz de poner orden ni en su casa.
Y ha llegado a ser tan lamentable nuestra situación que comienzan a aparecer voces que presagian lo peor. En todos los sentidos. Social y económicamente. Unos factores que unidos, nos arrastran, primero a la pobreza y a continuación al enfrentamiento. Porque, a ver quién es el guapo que se atreve a recomendar - y digo recomendar y no exigir - a los caudillos regionales de reducir sus desenfrenos. Exigencias que a veces ofenden a los demás, y despilfarros que avergüenzan.
Y a pesar de que muchos no lo crean, también esta época pasará, por la sencilla razón que de no hay nada eterno y, aunque no sabemos ni cómo ni cuando, lo que sí es cierto es que seremos juzgados por las generaciones venideras.
Es cierto que en primer lugar lo serán los responsables, los figurines que han asumido arrostrar la responsabilidad de dirigir los destinos del pueblo, pero no nos engañemos, también nosotros, los de a pie, y aunque de forma colectiva, recibiremos una calificación que, mucho quisiera equivocarme, no será la mejor. Por torpes y por rencorosos.
lunes, 1 de noviembre de 2010
EL COLOR DEL CRISTAL
Es el arte de saber confundir, y además, con salero.
Claro que si fuéramos medianamente despiertos, que no somos, nos daríamos cuenta del engaño. Por eso juegan con nosotros con tanta facilidad sin que seamos conscientes del truco.
La prueba es que hay gente que ya repite como loros las palabras del gobierno, aumentadas y aplaudidas.
Sin rodeos. Se trata del gasto que dedica el gobierno a las ayudas sociales que, comparadas con las de años anteiores las ha multiplicado por no sé cuántos. Una heroicidad, dicen estos loros.
Así que mientras los otros le echan en cara al gobierno las escandalosas cifras de parados, este hace oídos sordos a esas exclamaciones, mira hacia otro lado, saca pecho y resalta sus bondades y el esfuerzo que dedica a que a esos desamparados no les falten las prestaciones.
O sea, que a mayor número de parados más bondades hay que admirar de nuestros gobernantes.
Por lo tanto, albricias, teniendo un gobierno que piensa por nosotros, ¿qué necesidad tenemos de ir a la escuela y aprender a pensar por nosotros mismos?
Claro que si fuéramos medianamente despiertos, que no somos, nos daríamos cuenta del engaño. Por eso juegan con nosotros con tanta facilidad sin que seamos conscientes del truco.
La prueba es que hay gente que ya repite como loros las palabras del gobierno, aumentadas y aplaudidas.
Sin rodeos. Se trata del gasto que dedica el gobierno a las ayudas sociales que, comparadas con las de años anteiores las ha multiplicado por no sé cuántos. Una heroicidad, dicen estos loros.
Así que mientras los otros le echan en cara al gobierno las escandalosas cifras de parados, este hace oídos sordos a esas exclamaciones, mira hacia otro lado, saca pecho y resalta sus bondades y el esfuerzo que dedica a que a esos desamparados no les falten las prestaciones.
O sea, que a mayor número de parados más bondades hay que admirar de nuestros gobernantes.
Por lo tanto, albricias, teniendo un gobierno que piensa por nosotros, ¿qué necesidad tenemos de ir a la escuela y aprender a pensar por nosotros mismos?
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