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martes, 6 de julio de 2010

LOS PARIAS

Hubo una época, y de eso no hace tanto, en que a los parias se miraba como culpables de su, a menudo, pauperrima posición social.

A todos aquellos que trabajaban en fábricas, jornaleros del campo, en las minas, en suma todos los que para ganar un salario indigno tenían que ensuciarse las manos y no pocas veces al alma, se les miraba algo así como inútiles, incapaces de servir para otra cosa.

Las cosas cambiaron y se pusieron medidas para eliminar esas monstruosas injusticias sociales. Y no dudo que se hiciera con la mejor intención, pero... ¿qué se logró con esos medios que tenían que ser justos?

Pocas cosas, y no precisamente las deseadas. Los parias continuan siendo la escoria de la humanidad para los de guante blanco, solo que ahora éstos se privan de manifestarlo en público, pero en privado aleccionan a sus vástagos para no caer tan bajo.

Y el ejemplo de "tan bajo", son los parias.

lunes, 5 de julio de 2010

NACIONALISMOS

Los hay que dicen que los nacionalistas que aspiran a la escisión de España, en el fondo no desean que llegue ese día porque, ¿qué sería de ellos? ¿Qué argumento expondrían entonces para mantener su estatus de político, una vez alcanzada la soñada separación?

Otros dicen estar convencidos de que el camino que han emprendido los nacionalistas es irreversible, y que llegará el día que conseguirán sus objetivos.

Una tercera opinión defiende la teoría de que no será ni una cosa ni otra. O sea, los nacionalistas seguirán adquiriendo derechos y ventajas al tiempo que irán despojándose de obligaciones con respecto al resto de España, porque es lo más favorable para ellos.

Sin jugar a las adivinanzas, la opción más práctica parece ser esta última, pero todo tiene un límite, y es posible que el resto de España, que también tiene algo que decir, cansado de tanto dislate acabe por desear tirarlos de España, o lo que quede de ella.

domingo, 4 de julio de 2010

SIGNOS OPUESTOS

Es que somos la monda. Recuerdo un día que, desplazado en una capital de provincia, paseando al atardecer con un compañero por la ciudad compré el periódico que tenía por costumbre comprar.

Noté en su rostro una mueca despreciativa, como de asco, al tiempo que de sus labios surgía un sonido apenas audible pero suficiente para que lo escuchara: "lo sabía, vosotros los..."

¿Cuándo entenderemos que el vecino tiene el mismo derecho que uno mismo a pensar, opinar, creer o decir sin riesgo a enfrascarse en una discusión o incluso a perder la relación por diferencias de criterio?

A menudo encasillamos al vecino por ser partidario de una tendencia política determinada, y si es de nuestra cuerda, sin pararnos a analizar su catadura moral, solamente porque creemos que vota al mismo partido que nosotros, mentalmente lo situamos a nuestro lado, sin tener en cuenta que en otros aspectos de la vida podamos discrepar de extremo a extremo.

Y si no tira de nuestra cuerda, ¡Ay! a ese ni agua. Enemigo eterno. Así sus sentimientos sean de lo más loables.

sábado, 3 de julio de 2010

NI EN CALIENTE NI EN FRÍO

Ahora que en Madrid hemos sufrido (estamos sufriendo) los despropósitos de los matones, los sufridos usuarios del metro, pacientes ellos al principio, comienzan a reclamar una ley de huelga, aparte de castigos ejemplares para los sinvergüenzas que disfrutan colapsando la gran ciudad.

Pero, rápidamente aparecen los políticos y aseveran que de eso nada, porque legislar en caliente nos llevaría a errores mayores.

Hay que ver qué ingenio el de estos políticos.

Claro que por eso son políticos.

Los españoles, que somos tan exaltados como olvidadizos, y bien que lo saben los que viven de la política, en caliente despotricamos y cuando las aguas vuelven a su cauce, es decir, cuando los medios de comunicación enmudecen y ya no comentan el tema, el asunto queda zanjado y a otra cosa mariposa. Hasta la próxima.

¡Qué cosas tiene la chusma! - dice más de un político - ¿Pues no quieren marcanrnos los tiempos? A nosotros. Faltaría más.

viernes, 2 de julio de 2010

LOS JÓVENES

Me decía un vecino de avanzada edad, que los jóvenes, precisamente porque lo desconocen todo se creen saberlo todo.

Yo, que soy bastante joven, no terminaba de entenderle del todo, y como así se lo confesé, él me dijo que no me preocupara, que tuviera paciencia, que a no tardar llegaría el día que lo entendería.

Y el hombre seguía diciéndome que en cada época se repite la misma historia. Los jóvenes sienten necesidad de cambiar el mundo, por la sencilla razón que todo lo que les rodea les parece anticuado, viejo. Y su comportamiento un tanto arbitrario es una forma de mostrar su descontento. Y no digamos de su vestimenta.

Y si hoy parece que el proceder de los jóvenes es peor que tres o cinco generaciones anteriores, es solo una quimera. Siempre ha sido así, y probablemente, siempre lo será, porque el hombre, animal de costumbres que es, no cambia tanto, entre otras cosas porque esos cambios de imagen con los que se arropan los jóvenes, es solo superficial, perecedero, de muy corta duración.

Otra cosa sería si en vez de pretender cambiar la imagen exterior con sus actitudes, los jóvenes invirtieran sus objetivos y trataran de cambiar las ideas. Revolucionar el mundo, no con la imagen, sino con el modo de pensar.

DIME DE QUÉ PRESUMES...

Lo escenifica perfectamente el dicho ese que dice: "dime de qué presumes y te diré de qué careces".

Seguro que también a ustedes les ha llamado la atención la de veces que se nombra la democracia. Esa palabra loable, casi mágica... y la de veces que todos los que quieren estar dentro del cesto se autodefinen demócratas. Y además, de toda la vida.

Igual que los que aseguran que ellos también se ocupan de esos asuntos sociales. O sea, socialismo. Pero, ¡oh, desengaño! Son palabras que de tanto pronunciarlas, hace tiempo que perdieron su significado.

Miren, si no, a la antigua DDR, República Democrática de Alemania, o la URSS, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Hay más, pero para el caso, con estas nos vale. ¿Qué entendían sus defensores por democracia? ¿Acaso democracia totalitaria? ¡Vaya contradicción!

Son palabras, no obstante, que sugieren algo prometedor, pero que nunca llega. Quedan muy bien, no cabe duda, y la prueba es que convencen a los que no analizan. Pero en el fondo, es la maldad, porque quienes las pronuncian engañan descaradamente, a sabiendas que están engañando.

Y encima, a los engañados los consideran tontos.

jueves, 1 de julio de 2010

DEMÓCRATAS

Llevamos unos cuantos años hablando de nuestra democracia. Y tanto hablamos que la mayoría lleva convencida de que ya somos demócratas esos mismos años.

Y es que el hombre lleva dormido en sus sentimientos el dios del dictador, y en sociedades menos cultas, o más permisivas, o más corruptas, ese dios está a flor de piel y salta por cualquier simpleza.

Los españoles, más extremistas que otros, ese dios lo llevamos escrito en la cara, agraviados siempre, quejosos de lo que nos rodea, insatisfechos con nuestra suerte (o tal vez solo porque creemos que al vecino le va mejor) y a las primeras de cambio, allá va, y el comportamiento pasa a ser el de un cafre.

Nos sulfuramos cuando alguien discrepa de nuestro criterio, y buena muestra de ello la tenemos en esos trabajadores que no trabajan, pero que cobran, incapaces de aceptar que algunos compañeros no estén de acuerdo con la decisión de hacer huelga y les persigan, les amenacen, les injurien y hasta les aporreen.

Cierto que estos cafres no conocen el sentido de la tolerancia, como tampoco conocen el de la democracia... aunque, eso sí, le discutirán a usted que son más demócratas que el primero. Oiga, y además, convencidos.